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¡Quien me mandaría a mí
meterme en esto!. Estoy aquí, en el vestuario, esperando
mi turno, mi combate, mi momento, mi castigo, mi deseo,
mi penitencia, mi ilusión, y no se cuantas cosas
mas a la vez. Ya estoy vendado, me han dado vaselina, he
calentado, tengo los guantes puestos y bien ajustados.
Anoche, por fin, pude cenar a gusto después
del pesaje, no tengo hambre y sin embargo siento el estómago
vacío. Todos mis músculos están calientes,
a punto, así que no entiendo porque estoy tan tenso.
No puedo parar de moverme y, de verdad, no se porqué
ni para qué. Se me abren los poros, empiezo a sudar,
no se si por los estiramientos, por la tensión o
porque hace calor aquí ¿O hace frío?
No se, me da igual. Oye, por favor, ¿puedes cerrar
la puerta?, ¿no ves que vamos a coger frío,
tío?.
¿Por qué hay tanta gente
aquí dentro? Esto es el vestuario, ¡no ven
que estamos concentrados!. ¡Hola, hola, gracias, me
alegro de verte, gracias por venir!. ¿Quién
coño será? Joder Paco, gracias por estar aquí.
¿Quién es? ¿Tu primo? Encantado, luego
nos vemos. ¡Es increíble como hace la gente
para colarse! No, tu novia mejor que no entre. A la mitad
no los he visto en mi vida y a ellos parece darles lo mismo,
me abrazan y se van con las camisas de moda llenas de sudor
y vaselina. No, lo siento, no se donde hay una gasolinera,
pregunta fuera mejor. ¿Por qué no se marchan
ya y me dejan tranquilo? ¿No se dan cuanta que tengo
que pelear? ¿Es que no saben decir más que
gilipolleces? Además, no conozco a casi ninguno,
¡si tengo menos vida social que un ermitaño
autista!.
Le toca a mi compañero ¡Vamos
hermano, suerte!. Choque de puños enguantados, gritos
de ánimo, miradas de complicidad y comprensión.
¿Por qué se van todos y me dejan solo? Ahora
me oigo a mi mismo mucho mas fuerte. ¿Y quien les
ha mandado cerrar la puerta? ¡Con el calor que hace
aquí!
Joder, ¿dónde está
la gente? ¿Por qué se va todo el mundo? Me
han dejado solo con el ucraniano este, que es mas callado
que el cadáver de un mudo. Venga Vladimir, tranquilo
tío. ¡Pero mírale, ahí sentado,
relajado, si parece que se va a dormir el cabrón!
¿Por qué siempre que tengo los guantes puestos
me entran ganas de mear?
Se oyen gritos y aplausos apagados. El
combate anterior ha debido de terminar, el siguiente soy
yo. Un extraño calor me recorre el cuerpo. Golpeo
la pared con fuerza. ¡Con lo a gusto que estaría
yo en casa viendo una película y comiendo palomitas!
Sin mantequilla, eso sí. No, si al final va a tener
razón mi madre!. Aquí dentro el silencio es
atronador. Y el ucraniano como un lagarto al sol de neón,
parece una estatua.
Oigo pasos, ya vienen por mí.
Debe ser así en el corredor de la muerte, o antes
de que Mick Jagger salga a escena, o cuando vas a hacer
la primera comunión…¿Ya, listos? ¿Qué
tal ha ido? ¡Enhorabuena! Menos mal que han venido,
no es lo mismo sin ellos. Abróchame bien la bata,
por favor. No estoy solo. Ah si, el bucal.
El pasillo parece eterno, no tiene final, se va estrechando.
¿Era así cuando llegamos? Oigo el sonido entrecortado,
las caras de los de alrededor parecen ir a cámara
lenta, como si fallasen las pilas. Creo que me están
dando gritos de ánimo, les veo mover los labios…
¡ala, otra palmada en la espalda! ¿Por qué
no te das tu en…! Mi novia, mi familia, mi gente estará
fuera, de pie, esperando verme salir.
Nos paramos en la puerta del túnel
de salida. Anoche tuve un sueño. Estaba oscuro, como
aquí. Mire hacia atrás y junto a mi hombro
había una cara: era Yo, susurrándome al oído,
parecía asustado y desaparecí. Mire hacia
delante y también estaba yo, corriendo a toda velocidad,
hasta que deje de verme. No me vi la cara, pero se que era
yo, huyendo de mi mismo. Los susurros seguían sonando
en mi oído, pero no recuerdo si en realidad decían
algo. ¡No me entiendo ni a mí mismo!
Suena mi nombre, empieza a sonar mi canción.
Avanzamos despacio, siento la sangre fluir en mis sienes,
mi piel grita, amargo sabor en mi boca. Soy eléctrico.
Salimos: Humo, Sonido, Luz, Adrenalina…PASION.
Enrique Soria Jr.-
General Manager
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